Ayuda a Haiti

Estudio abierto del Lunes 18 de Eneró , se dedico a la Ayuda de Haiti.

Os dejamos el audio del programa y las cuentas corrientes de las entidades participantes en el programa para hacer una donación de ayuda los damnificados de la Catástrofe:

Audio de Estudio abierto

UNICEF

Teléfono: 902 255 505
Ibercaja: 2085 0103 91 0331182684
Cai: 2086 0000 25 0701049356
Caixa: 2100 2273 18 0200119403

MANOS UNIDAS

Teléfono: 902 400 707 / 976 29 18 79
Banco Santander: 0049 1892 63 2210525246
Ibercaja: 2085 0113 65 0300141528
Cai: 2086 0004 09 0700657752
Caixa: 2100 0666 97 0200389068

BOMBEROS UNIDOS SIN FRONTERAS

Cai: 2086 0094 6433 0001 5045
Ibercaja: 2085 0103 9403 3150 6488

One Response to “Ayuda a Haiti”

  1. EAVARONA Says:

    A todas las Organizaciones existentes, Federales y no Federales, dentro de las cuales están:
    Organización de las Naciones Unidas, Liga Árabe, Organización del Tratado del Atlántico Norte, Organización, Mundial del Comercio, Foro de Cooperación Económica, Asia-Pacífico, Organización de Países Exportadores de Petróleo, Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, Mancomunidad Británica de Naciones, Organización Internacional de la Francofonía, Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unión Africana, Unión del Magreb Árabe, Comunidad Africana Oriental, Comunidad de Desarrollo de África Austral, Organización de Estados Americanos, Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Sistema de Integración Centroamericano, Comunidad del Caribe, Unión de Naciones Sudamericanas, Mercado Común del Sur, Comunidad Andina, Alianza Bolivariana para las Américas, Asociación de Naciones del Sureste Asiático, Asociación Sudasiática para la Cooperación Regional, Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, Unión Europea, Asociación Europea de Libre Comercio, Acuerdo centroeuropeo de libre cambio, Consejo de Europa, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Comunidad de Estados Independientes.

    A quienes observan en mundo.

    A todos los gobiernos y hombres de poder, a todos los que están dispuestos a dar una gota de su ser.

    Momentáneamente olvidémonos de la geografía, olvidémonos de si es Haití o es otro país. Imaginémonos un país que siempre ha estado en paupérrimo desarrollo, con economía precaria, casi totalmente decrépito, y de repente las mejores imágenes que podía tener son las peores… eso ocurre hoy, a la vista del mundo.
    Por largos años se ha dicho que Haití ha sido el país más pobre del mundo. Y aunque los comentarios puedan mentir, exagerar, disminuir o alternar, si hay algo que nunca mentirá son las estadísticas. Estas demuestran la verdad por la que ha pasado este país por largos años. Y sin la menor intención de empañar el poco orgullo que les quede a sus tristes ciudadanos, si existiese un décimo mundo, muy probable es que Haití se encontrara junto a otros países en tal mundo.
    Todos los países que hoy gozan de cierta prosperidad, deben, están en la obligación de conocer realmente lo que sucede en Haití, tomarse al menos cinco minutos y ver las tristes imágenes de sus personas, de sus niños que son los del mañana. Piensen por un momento que si hoy no son salvados, serían ellos quienes mañana no podrán construir su ciudad y sacarla adelante. Piensen hoy, sólo por segundos, que se pudiera sentir sí eso nos sucediera, imaginémonos que se siente al perder a personas buenas y sanas, familiares y amigos, que han desaparecido de la noche a la mañana.
    Si tales países nunca habían ayudado a Haití, no es tarde, es momento de que den su paso adelante por pequeño que sea. Necesaria es hoy más que nunca la ayuda de todos: Organizaciones, Artistas, ingenieros, científicos, constructores, médicos, hombres y mujeres. Y es tan necesaria esta ayuda, puesto que la guerra es contra la naturaleza, esa es la peor guerra, porque no consume nada para atacarnos, causándonos máximos daños, y obligatoriamente ante su accionar nos tenemos que detener para luego levantarnos.
    No tiene culpa Haití, no tiene culpa ningún país al que suceda esto, sin embargo quienes no ayuden pueden cargar con cierta culpa: La culpa en la conciencia por los miles de niños que hoy yacen en casas de campanas frente al palacio presidencial de ese país, por quienes permanecen aun vivos en medio de los escombros, por esos que hoy no sienten ni la mínima seguridad de que puedan sobrevivir el día de mañana en este mundo.
    De no saber el mundo como enmendar los daños y no ayudar a estas personas, ¿de qué nos servirá visitar la Luna, hacer que queden obsoletos los aviones, barcos y trenes y construir medios más desarrollados y veloces? Un ciego puede estar muriendo de sed, de hambre, pudriéndose en harapos, y si se le concede un deseo pedirá que se le devuelva la vista: Su necesidad más imperiosa. Si no somos capaces de garantizar la vida, no sirven para nada las corbatas.
    No se trata de comunismo, de capitalismo, de política o de lucha por el petróleo. Hoy más que nunca miles de personas piden ayuda, esas que el día de mañana podría estar a nuestro lado salvando nuestras vidas.

    E. A. Varona.

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